¿Por qué triunfa el minimalismo en la decoración en hostelería?

Basta con echar la vista atrás a hace apenas algunos años, para comprobar como también la decoración tanto interior como exterior de muchos establecimientos hosteleros ha evolucionado significativamente. Y donde muchos de éstos han introducido un concepto antes ajeno a este tipo de locales: el minimalismo. ¿Por qué triunfa tanto esta tendencia en bares y restaurantes? ¿cuáles son sus ventajas? ¿cómo aplicar el minimalismo en la decoración?

La máxima que asegura que “si algo funciona, es mejor no cambiarlo”, funciona a medias en hostelería. Hay que tener en cuenta una cosa: ofrecer siempre algo extra, algo novedoso al cliente. Quizás ya no solo en lo que a la carta nos referimos -ya que si esta efectivamente funciona y es el alma mater del negocio, ¿para qué cambiarla?- sino en la decoración y otro tipo de servicios que engloban el conjunto del negocio. Y un detalle importante se encuentra en el mobiliario de hostelería. 

Efectivamente cabe la pena modernizar los locales, dentro de las posibilidades económicas de cada negocio, cara a ofrecer a los clientes cambios, renovación de imagen, un nuevo mobiliario… que le den a nuestro negocio un aire diferente. En este sentido, el minimalismo en decoración tanto interior como exterior de bares, restaurantes y salones se ha impuesto progresivamente en los últimos años. La gente reclama y premia a los establecimientos hosteleros que ofrecen un cambio por muy pequeño que este sea. No hace falta una reforma integral. Deshacerse de ambientes recargados y sobre todo de muebles viejos y de poca calidad por un mobiliario más actual es la clave. 

Las ventajas del minimalismo 

Podemos pensar que nuestro local no ambiciona ni entra dentro de nuestros planes en ser un espacio chic, distinguido y a la moda. El minimalismo no se basa en eso. El minimalismo apuesta por la pulcritud, la elegancia, el sentido estético del espacio… y éste se consigue con mesas y sillas cómodas, sin artificios, de líneas modernas, actuales, prácticas, fáciles de mover y de colores neutros e incluso diseños monocromáticos intentando envolver este espacio en una tonalidad monocromática como seña de identidad. 

Un claro ejemplo de esto lo tenemos en los claros blancos, grises y negros. Pintar las paredes y el techo, eliminar cuadros y otros objetos de decoración desfasados y comprar un mobiliario de hostelería como mesas y sillas sencillas, minimalistas y sin vinilados de marcas de bebidas, por ejemplo, es una opción a tener en cuenta. Las ventajas del minimalismo son muchas. Aportan estilo, ofrecen una sensación de mayor amplitud al espacio, sensación de mayor alinealidad de los diferentes elementos que lo componen, ambientes más atractivos… y todo ello sin perder la calidad, la cercanía y la cordialidad del negocio. Al final y al cabo lo más importante es el trato humano, el servicio y las propuestas gastronómicas pero en tiempos de fotografías y redes sociales, la imagen cuenta y mucho. Por ello nada mejor que optar por el minimalismo en el mobiliario de establecimientos hosteleros. 

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